Testa•del•Serpente

"Rinunciare a tutto per salvare la testa" •

Archivio per il tag “Maria”

Il Keryma del Natale. Il nuovo libro di Francesco Voltaggio alle sorgenti del primo Natale in Terra Santa

E’ uscito il nuovo libro di don Francesco Voltaggio intitolato “Alle sorgenti della fede in Terra Santa. Attesa, Avvento, Natale del Messia”. Dopo il volume dedicato alle feste ebraiche, Voltaggio ci accompagna in un affascinante viaggio nel tempo per tornare all’anno zero del cristianesimo. Siamo nell’epoca del “Secondo tempio” quando a Nazareth una donna ebrea riceverà un messaggio che stravolgerà la vita degli uomini…

Chi era quella donna ebrea? come visse la sua fede? come la trasmise a quel figlio così “speciale”? Che cosa significa che Israele aspettava il Messia? E che tipo di Messia attendeva? Cosa sappiamo di Nazareth e di Betlemme al tempo di Gesù? Rispondere a queste e altre domande è lo scopo del nuovo libro di don Francesco Voltaggio, sacerdote della diocesi di Roma che da molti anni svolge la sua missione Terra Santa come rettore del seminario missionario Redemptoris Mater della Galilea e professore di esegesi biblica. Esperto di lingua, letteratura e archeologia semitica Voltaggio ha potuto attingere alla ricchezza di tutte le fonti (storiche, letterarie e archeologiche) a sua disposizione per ricostruire l’ambiente originario all’interno del quale si è incarnato Nostro Signore Gesù Cristo, «l’humus vitale in cui è fiorita la nostra salvezza». La collana “Alle sorgenti della fede in Terra Santa” (Cantagalli-Chirico) è frutto di un programma radiofonico andato in onda su Radio Maria dal 2014 al 2017. Dopo il primo volume sulle feste ebraiche ecco ora un secondo libro dedicato all’Avvento e al Natale del Messia.

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Cuarto domingo de Adviento (Año B). Comentario de Ezechiele Pasotti

El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que «el Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios» (CCC 457). A través de la encarnación, el Creador ha manifestado su amor infinito hacia los hombres, haciéndose él mismo criatura para «hacernos participes de su naturaleza». Para llevar a cabo esta misión ha sido escogida la virgen María que ha aceptado ser instrumento privilegiado de la acción salvífica de Dios. Continua a leggere…

La Navidad y la fiesta de la Sagrada Familia

Kiko Argüello Wirtz, La Sacra Famiglia, 1997.

Kiko Argüello Wirtz, La Sacra Famiglia, 1997.

Cada año, durante la Octava de Navidad, la Iglesia Católica celebra la Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Es una fiesta importante en el calendario litúrgico, que siempre se ha celebrado en proximidad de la Navidad (aunque la fecha de la celebración ha cambiado durante la historia en base a las reformas del calendario o a los diferentes ritos). Después de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II se ha establecido que se celebre esta fiesta en el primer domingo después de Navidad.

La fiesta de la Santa Familia de Nazaret tiene una evidente relación con la Navidad: Jesús, el hijo de Dios enviado al mundo, se ha encarnado en una familia humana. Con el nacimiento de Jesús, el Dios Creador ha entrado en el mundo insertándose en ciertas coordenadas histórico-geográficas.

Los relatos del nacimiento de Jesús, escritos por los evangelistas subrayan dichas coordenadas con indicaciones puntuales. Esto ocurre, por ejemplo, cuando el evangelista Lucas nos dice que, en los días del nacimiento de Jesús, hubo un censo por voluntad del emperador Cesar Augusto y que este censo “tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino” (Lc 2,2); del mismo modo el evangelista Mateo especifica que Jesús nació “en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes” (Mt 2,1). Benedicto XVI, en su libro La infancia de Jesús observa que “Jesús pertenece a un tiempo exactamente datado y a un ambiente geográfico exctamente indicado” y que, según las fuentes históricas, está claro que “Jesús nació en Belén y creció en Nazaret.

Por lo tanto, Dios ha decidido entrar en el mundo para salvar a los hombres, precisamente a través de una familia humana. Jesús nació de una mujer, María, desposada con José, un judío “de la casa de David” (Lc 1,27; 2,4). José y María viven como toda familia de aquella época, según las tradiciones, los rituales y la fe de su pueblo. Observando la ley de Moiées, Jesús es circuncidado (Lc 2,21) y presentado en el Templo de Jerusalén (Lc 2,22-38). Sus padres “iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua” (Lc 2,41). José garantiza la protección a la familia en la vida cotidiana y, sobre todo, en los momentos de mayor dificultad (Mt 2,13-23) provee el sustento familiar con el trabajo de carpintero (Mt 13,55; Mc 6,3); La madre de Jesús se ocupa de las labores domésticas y de atender a los hijos como en toda familia de aquella época.

Es en la intimidad de la familia donde Jesús es iniciado a la fe de su pueblo recibiendo de sus padres los contenidos fundamentales de la religión judía: la historia de un pueblo elegido por Dios, liberado de la esclavitud de Egipto, conducido a la tierra prometida al padre Abraham y depositario de una alianza establecida con el Dios de los patriarcas en el monte Sinaí. Como afirma el papa Benedicto XVI, José “seguramente ha educado a Jesús en la oración junto con María” y “lo habrá llevado consigo a la sinagoga, en los ritos del sábado, como también a Jerusalén, para las grandes fiestas del pueblo de Israel” (Benedicto XVI, Audiencia el 28/12/2011). Así Jesús “crecía en sabiduría, estatura y gracia” (Lc 2,52) permaneciendo sujeto a sus padres (Lc 2,51).

La familia de Nazaret es la primera célula evangelizadora, la primera comunidad en misión de la historia. ¿Quién, antes de esta humilde familia, había llevado a los hombres el Mesías prometido por Dios y anunciado por los profetas? El papa Pablo VI durante su visita a Nazaret en 1964, afirmaba que “Nazaret es la escuela de iniciación para comprender la vida de Jesús. La escuela del Evangelio”. Es precisamente observando su familia que podemos comenzar a conocer y a amar a Jesús: “Aquí se comprende la necesidad de observar el cuadro de su permanencia entre nosotros: los lugares, el templo, las costumbres, la religiosidad de que Jesús se sirvió para revelarse al mundo”.

sgda familiaLa familia de Nazaret, continuaba el papa Montini, constituye un modelo y una guía para toda familia humana: “Lección de vida doméstica. Enseñe Nazaret lo que es la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable; enseñe lo dulce e insustituible que es su pedagogía; enseñe lo fundamental e insuperable de su sociología” (Pablo VI, 05/01/1964 Basilica de Nazaret).

Por lo tanto, es necesario que nuestras familias vuelvan su mirada y su corazón a la casa de Nazaret, a la Santa Familia de Jesús, José y María. Esto es urgente, más que nunca en los tiempos que estamos viviendo, en los que la familia, eje fundamental sobre la que está fundada la historia de la sociedad humana, es atacada por diversos frentes, sufriendo a veces consecuencias devastadoras. La cultura contemporanea parece haber olvidado la importancia de la institución familiar con los valores a ella relacionados, para abrir el campo a un individualismo extremo que ofusca la belleza y la grandeza de la familia.

En la sociedad post-moderna caracterizada por la demolición de los vínculos estables y de las relaciones perdurables, la familia vive un reto fundamental: seguir siendo un punto de referencia sólido, estable y acogedor para cada hombre y responder a la admirable vocación de ser imagen de la Trinidad, signo visible del amor fecundo y de la providencia de Dios hacia cada hombre. El drama del divorcio, del aborto, de la eutanasia y de las fecundaciones in vitro, son algunas heridas profundas que dejan una huella indeleble y amenazan la estabilidad y la salud física y espiritual de la familia. La tendencia a equiparar las uniones homosexuales a la familia tradicional, además del intento de decomponer la estructura portante de la familia a través del ataque a las figuras del padre y de la madre, son otros desafíos que la familia tiene que afrontar con serenidad, valor y decisión.

Es por esta razón que la Iglesia, frente a la crisis de la institución familiar, ha decidido dedicar dos Sínodos en los años 2014-2015 (un Sínodo Extraordinario y un Sínodo General) para reflexionar sobre la situación actual, sobre la misión y sobre el proyecto de Dios con la familia, un recorrido que, bajo la guía del Espíritu Santo, se ofrece como un “camino de discernimiento espiritual y pastoral” (cfr. Relatio Sinody 2014).

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Murillo, “Sagrada Familia del pajarito”

La reciente canonización del papa Juan Pablo II, recordado como “el papa de la Familia” y la beatificación del papa Pablo VI, el papa de la “Humanae Vitae”, han marcado un nuevo impulso espiritual a la causa de la familia, asegurando la especial protección de estos dos pontífices que, con su magisterio, han dejado una heredad espiritual de insigne valor para la familia. El magisterio de San Juan Pablo II dedicó mucho espacio a los temas del matrimonio, de la sexualidad humana, del valor de la mujer y de la vida humana; ha dejado también un ciclo de catequesis centrado en la “teología del cuerpo” que, hasta el día de hoy, sigue siendo un patrimonio de inestimable valor. A lo largo de su pontificado ha sido reconocida la santidad de varios cónyuges, indicando así, para muchas familias cristianas en el mundo, un camino a recorrer. La exhortación apostólica Familiaris Consortio, firmada por el papa polaco trás el Sínodo del 1980 sobre las obligaciones de la familia cristiana, es un documento de grandísima profundidad teológica y espiritual que cada familia debería leer para meditar sobre su propia vocación.

En septiembre de 2015 la ciudad de Philadelphia (USA) hospedará el VII Encuentro Mundial de las Familias, organizado por el Pontificio Consejo para la Familia. El tema de la jornada será: “El amor es nuestra misión: la familia plenamente viva”. El papa Francisco, en la carta escrita en ocasión de este encuentro internacional, afirmó que “la misión de la familia cristiana, hoy como ayer, es anunciar al mundo, con la fuerza del Sacramento nupcial, el amor de Dios”.

Después de Navidad, por lo tanto, estamos invitados a alegrarnos en el recuerdo de la Santa Familia de Nazaret y, junto con ella, a celebrar también nuestra familia que, a pesar de los defectos y las dificultades de una institución humana hecha de hombres y mujeres débiles y pecadores, está llamada por Dios a la santidad, a ser luz del mundo y sal de la tierra. Estamos invitados a festejar juntos, a estar en comunión y a dar gracias al Señor por nuestra familia, conscientes de que, como escribió San Juan Pablo II, “el matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad” (Familiaris Consortio, 1) y que justamente allí, en nuestra realidad familiar, Dios ha querido hacerse presente a través de su Hijo, nacido en Belén de María, esposa de José.

Pd. El Papa Francisco ha dispuesto que en toda plegaria eucarística se mencione el nombre de San José, padre terrenal de Jesús. Con un decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, se ha dispuesto la mención del nombre de San José en el Misal Romano después de la Bienaventurada Virgen María.

Miguel Cuartero
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Traducción: María Cuartero

Il Natale e la festa della Famiglia: l’esempio di Nazaret

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CEE, Locandina per la Giornata della Sacra Famiglia 2014

Ogni anno, durante l’ottava di Natale, la Chiesa Cattolica celebra la Festa della Santa Famiglia di Gesù, Maria e Giuseppe. E’ una festa importante nel calendario liturgico, da sempre celebrata in prossimità del Natale (seppure la data della celebrazione abbia subito, lungo la storia, alcune modifiche in base alle riforme del calendario o ai diversi riti). Dopo la riforma liturgica del Concilio Vaticano II, si è deciso di celebrare questa festa nella prima domenica dopo il Natale.

La festa della Santa Famiglia di Nazareth è evidentemente in stretta relazione col Natale: Gesù, il Figlio di Dio inviato nel mondo, si è incarnato in una famiglia umana. Con la nascita di Gesù, il Dio creatore è entrato nel mondo inserendosi in determinate coordinate storiche e geografiche.

I racconti della nascita di Gesù, tramandati dagli evangelisti, tengono a sottolineare queste coordinate con alcune indicazioni precise. Ciò accade, ad esempio, quando l’evangelista Luca ci dice che, nei giorni in cui nacque Gesù, ci fu un censimento, voluto da Cesare Augusto e che questo avvenne “quando Quirinio era governatore della Siria” (Lc 2,2); allo stesso modo l’evangelista Matteo precisa che Gesù nacque “a Betlemme di Giudea al tempo del re Erode” (Mt 2,1). Benedetto XVI, nel suo libro L’infanzia di Gesù osserva che “Gesù appartiene ad un tempo esattamente databile e ad un ambiente geografico esattamente indicato” e, secondo le fonti, è chiaro che “Gesù è nato a Betlemme ed è cresciuto a Nazaret”.

Dio, dunque, ha deciso di entrare nel mondo per salvare gli uomini, proprio attraverso una famiglia umana. Gesù è nato da una donna, Maria,  promessa sposa di Giuseppe, un giudeo della “casa di Davide” (Lc 1,27; 2,4). Giuseppe e Maria vivono come ogni famiglia dell’epoca, secondo le tradizioni, i riti e la fede della propria gente. Osservando la legge di Mosè, Gesù viene circonciso (Lc 2,21) e presentato al Tempio di Gerusalemme (Lc 2,22-38). I suoi genitori “si recavano ogni anno a Gerusalemme” per celebrare la Pasqua (Lc 2,41). Giuseppe assicura protezione alla famiglia nella vita quotidiana e, soprattutto, nei momenti di maggiore difficoltà (cfr. Mt 2,13-23); provvede al sostentamento familiare col lavoro di falegname (Mt 13,55; Mc 6,3); la madre si occupa delle faccende domestiche e della cura dei figli, come in tutte le famiglia dell’epoca.

All’interno della famiglia, Gesù viene iniziato alla fede dei padri ricevendo dai genitori gli insegnamenti fondamentali della religione ebraica: la storia di un popolo eletto da Dio, liberato dalla schiavitù dell’Egitto, condotto alla terra promessa ad Abramo e depositario di una alleanza stipulata col Dio dei patriarchi sul monte Sinai. Giuseppe “sicuramente ha educato Gesù alla preghiera, insieme con Maria (…); Lui, in particolare, lo avrà portato con sé alla sinagoga, nei riti del sabato, come pure a Gerusalemme” (Benedetto XVI, Udienza 28/12/2011). Così Gesù “cresceva in età, sapienza e grazia” (Lc 2,52) stando sottomesso ai suoi genitori (Lc 2,51)

La famiglia di Nazaret è la prima cellula evangelizzatrice, la prima comunità in missione, della storia; chi prima di questa umile famiglia aveva portato agli uomini il Messia promesso da Dio ed annunziato dai profeti? Il papa Paolo VI, durante la sua visita a Nazaret nel 1964, affermava che “La casa di Nazaret è la scuola dove si è iniziati a comprendere la vita di Gesù, cioè la scuola del Vangelo”. E proprio guardando alla sua famiglia che iniziamo a conoscere Gesù e ad amarlo. “Qui scopriamo il bisogno di osservare il quadro del suo soggiorno in mezzo a noi: cioè i luoghi, i tempi, i costumi, il linguaggio, i sacri riti, tutto insomma ciò di cui Gesù si servì per manifestarsi al mondo”.

Simone Valariano, Riposo durante la fuga in Egitto.

Simone Valariano, “Riposo durante la fuga in Egitto”

La famiglia di Nazaret, continuava poi papa Montini, è modello e guida per ogni famiglia umana: “Qui comprendiamo il modo di vivere in famiglia. Nazaret ci ricordi cos’è la famiglia, cos’è la comunione di amore, la sua bellezza austera e semplice, il suo carattere sacro ed inviolabile; ci faccia vedere com’è dolce ed insostituibile l’educazione in famiglia, ci insegni la sua funzione naturale nell’ordine sociale”.

E’ dunque necessario che le nostre famiglie volgano il proprio sguardo e il proprio cuore alla casa di Nazaret, alla Santa Famiglia di Gesù, Giuseppe e Maria. E’ più che mai urgente nel periodo che stiamo vivendo, in cui la famiglia, perno fondamentale su cui si è fondata la storia della società umana, viene attaccata da diverse parti subendo, in alcuni casi, conseguenze devastanti. La cultura contemporanea sembra aver dimenticato l’importanza dell’istituzione familiare con i valori ad essa collegati, per aprire il campo a un individualismo estremo che offusca la bellezza e la grandezza della famiglia.

Nella società post-moderna caratterizzata dallo sgretolarsi dei legami stabili e dei rapporti duraturi, la famiglia vive una sfida fondamentale: quella di rimanere come punto di riferimento solido, stabile e accogliente per ogni uomo e di rispondere alla alta vocazione di essere immagine della Trinità, segno visibile dell’amore fecondo e della provvidenza di Dio per ogni uomo. Il dramma del divorzio, l’aborto, l’eutanasia e le fecondazioni in vitro, sono alcune ferite profonde che lasciano un segno indelebile che minano la stabilità e la salute fisica e spirituale della famiglia. La equiparazione delle unioni omosessuali alla famiglia tradizionale nonché il tentativo di decostruzione della struttura portante della famiglia con l’attacco alle figure del padre e della madre, sono altrettante sfide che oggi la famiglia deve affrontare con serenità, coraggio e decisione.

E’ per questo che la Chiesa, di fronte alla crisi dell’istituzione familiare, ha deciso di dedicare due Sinodi nel biennio 2014-2015 (un Sinodo Straordinario e un Sinodo Generale) per riflettere sulla situazione attuale, sulla missione e sul progetto di Dio per la famiglia, un percorso che, sotto la guida dello Spirito Santo, vuole essere “un cammino di discernimento spirituale e pastorale” (cfr. Relatio Sinody 2014).

Kiko Argüello Wirtz, Sacra Famiglia, 1997.

Kiko Argüello Wirtz, Sacra Famiglia, 1997.

La recente canonizzazione del papa Giovanni Paolo II, ricordato come “il papa della Famiglia”, e la beatificazione del papa Paolo VI, il papa dell’Humanae Vitae“, hanno segnato un nuovo impulso spirituale alla causa della famiglia, assicurando la speciale protezione di questi due pontefici che, col loro magistero, hanno lasciato una eredità spirituale di altissimo valore per la famiglia. Il magistero di san Giovanni Paolo II ha dedicato molto spazio ai temi del matrimonio, della sessualità umana, del valore della donna e della vita umana; resta anche un ciclo di catechesi sulla “teologia del corpo” che, ancora oggi, rimane un patrimonio di inestimabile valore. Durante il suo pontificato è stata riconosciuta la santità di diversi coniugi, indicando così un cammino da percorrere per molte famiglie cristiane del mondo. L’Esortazione Apostolica Familiaris Consortio firmata dal papa polacco dopo il Sinodo del 1980 sui compiti della famiglia cristiana, è un documento di grandissima profondità teologica e spirituale che ogni famiglia dovrebbe leggere per riflettere sulla propria vocazione.

Nel settembre del 2015 la città di Philadelphia (USA) ospiterà il’VIII Incontro Mondiale delle Famiglie, organizzato dal Pontificio Consiglio per la Famiglia. Il tema della giornata sarà: “L’amore è la nostra missione. La famiglia pienamente viva”. Il papa Francesco, nella lettera scritta per questo raduno internazionale, ha affermato che “La missione della famiglia cristiana, oggi come ieri, è quella di annunciare al mondo, con la forza del Sacramento nuziale, l’amore di Dio”.

Dopo il Natale, dunque, siamo invitati a gioire nel ricordo della Santa Famiglia di Nazaret e, assieme ad essa, a festeggiare anche la nostra famiglia che, pur con tutti i difetti e le difficoltà di una istituzione umana fatta di uomini e donne deboli e peccatori, è chiamata da Dio alla santità, ad essere luce del mondo e sale della terra. Siamo invitati a fare festa assieme, a stare in comunione, e a ringraziare il Signore per la nostra famiglia consapevoli che, come scrisse san Giovanni Paolo II, “il matrimonio e la famiglia costituiscono uno dei beni più preziosi dell’umanità” (Familiaris Consortio, 1) e che proprio lì, nella nostra realtà famigliare, Dio è voluto farsi presente attraverso il suo Figlio, nato a Betlemme da Maria, sposa di Giuseppe.

Ps. Papa Francesco ha predisposto che in ogni preghiera eucaristica si pronunci il nome di San Giuseppe, padre terreno di Gesù. Con un decreto della Congregazione per il Culto Divino e la Disciplina dei Sacramenti si è disposta la menzione del nome di san Giuseppe nel Messale Romano dopo la Beata Vergine Maria.

Di: Miguel Cuartero
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Sale a la venta el libro “Nuestra Señora de Desatanudos”

desatanudosHa salido a la venta en España el libro “Nuestra Señora de Desatanudos. Historia de una devoción mariana difundida por el papa Francisco“. Se trata de un pequeño libro de 40 paginas (al precio de 3 €) que cuenta los origenes de esta particular devoción tan querida por el papa Francisco. La historia de esta devoción ha dado la vuelta al mundo: comienzó en Alemania en el siglo XVI, llegó a Argentina gracias al padre Jorge Mario Bergoglio, se propagó en América Latina a través de la devoción de muchos fieles y, finalmente, regresó a Europa con la elección del papa Francisco para difundirse con nuevo impulso por todo el mundo. Se puede leer un resumen de la historia en el blog del autor (pincha aquí) sin embargo el nuevo libro contiene más detalles, las oraciones para hacer la novena y los misterios del rosario.

En estos días tambien se publicó, en la pagina web de Aleteia, un artículo que explica qué es una novena y cómo se reza la novena a Maria que desata los nudos. En efecto, en lo que se refiere a las devociones populares, suele haber mucha confusión y muchas deformaciones. Es preciso rezar con fe y no caer en el peligroso terreno de la “superstición” que convierte la devoción en un acto de tipo mágico, mecánico, con el riesgo de concentrarse más en la observancia externa escrupulosa que en el verdadero significado de la oración.

Algunos sacerdotes y muchos fieles, que se consideran de intelecto fino y de fe adulta, tienen una actitud crítica hacia las devociones populares y las prácticas cultuales no oficiales que se difunden entre los fieles de fe “sencilla”. Consideran las devociones como la de María que desata los nudos una deformación del culto oficial de la Iglesia Católica a la Virgen María; para ellos este tipo de oraciones y de novenas son prácticas religiosas despreciables, de “segunda división” para gente pobre, sentimental, sencilla e ignorante.

Ante este tipo de críticas negativas podemos responder con las palabras de un santo que amó mucho a la Iglesia y a la Vírgen (de quién llevó el nombre): san Luis María Grignion de Monfort. En su obra “El Secreto de María” afirmó la necesidad de mantener, al mismo tiempo y de manera equilibrada, la actitud interior y las prácticas exteriores: “Fuera de la actitud interior que acabo de describir, hay prácticas exteriores que no se deben omitir ni despreciar“. En su obra mayor “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Vírgen” (en el n° 226), el santo francés explica: 

Aunque lo esencial de esta devoción consiste en lo interior, no por eso carece de prácticas exteriores, que no conviene descuidar: ¡Esto había que practicar y aquello no dejarlo! (Mt 23,23). Ya porque las prácticas exteriores, debidamente ejercitadas, ayudan a las interiores167 , ya porque recuerdan al hombre –acostumbrado a guiarse por los sentidos– lo que ha hecho o debe hacer, ya porque son a propósito para edificar al prójimo que las ve, cosa que no hacen las prácticas interiores.

Por tanto, que ningún mundano ni crítico autosuficiente nos venga a decir que la verdadera devoción está en el corazón, que hay que evitar las exterioridades, ya que pueden ocultar la vanidad (…). Yo les respondo con mi Maestro: “Alumbre también la luz de ustedes a los hombres: que vean el bien que hacen y glorifiquen al Padre del cielo” (Mt 5,16). 

Por tanto encomendemos a María nuestra vida con sus problemas, sus dolores y sus “cruces”, invoquemos a María que desata nuestros nudos e intercede por nosotros. 
Lee gratis las obras de san Luís María Grignion de Montfort:

aleteia esp


desatanudosNuestra Señora de Desatanudos.
Historia de una devoción mariana difundida por el papa Francisco.

Autor: Cuartero Samperi, Miguel

Editorial: Paulinas, Madrid.

ISBN: 9788415022886

3,00 € IVA incluído 

 

 

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