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La verdad de la Humanae Vitae: la intervención del Camino Neocatecumenal en el Sínodo

paloni con il papa

(AP Photo/Alessandra Tarantino)

Una profunda gratitud al papa Pablo VI por la promulgación de la encíclica Humanae Vitae,
el testimonio de un camino de fe vivido en una pequeña comunidad, la apertura a la vida y la vocación familiar a la evangelización; finalmente la urgencia de un catecumenado para adultos, una iniciación cristiana, que ayude las familias cristianas a vivir – en medio de las dificultades diarias – la radicalidad del Evangelio. Es el testimonio de Massimo y Patrizia y de sus doce hijos, un testimonio que muestra que formar una familia cristiana según las enseñanzas del magisterio de la Iglesia es posible y lleva a la verdadera felicidad.

Roma, 17/10/2015.- Massimo y Patrizia Paloni, de Roma, son familia itinerante del Camino Neocatecumenal en misión en Holanda desde hace 11 años. Tienen 12 hijos y han sido invitados por el Santo Padre como auditores en el Sínodo de la Familia que se celebra desde el domingo 4 de octubre y que concluirá el próximo 25.  En la tarde de este jueves, 15 de octubre, intervinieron en la Asamblea Sinodal relatando su experiencia.

A continuación ofrecemos el texto completo de tu intervención:

MASSIMO:

Somos Massimo y Patrizia Paloni, familia itinerante del Camino Neocatecumenal, en misión en Holanda, tenemos 12 hijos. Queremos agradecer de corazón al Santo Padre que nos haya invitado: esto nos permite dar gloria a Dios por las grandes obras que ha hecho en nuestra vida. Él ha permitido que recibiéramos la fe de nuestros padres y nos está ayudando a transmitirla a nuestros hijos, que es nuestra tarea fundamental.

Hemos experimentado, como afirma San Juan que “los mandamientos del Señor no son pesados” (1Jn 5,3).

Ha sido Dios, en efecto, quien ha obrado en nosotros, sosteniéndonos en nuestra debilidad y donándonos un corazón generoso, abierto a aceptar los hijos que nos ha regalado, y proveyendo cada día de nuestra vida: todo esto gratuita y gradualmente a través de un camino de iniciación cristiana.

El Camino promueve en las parroquias un itinerario de formación católica que lleva a las personas a alcanzar una estatura de fe adulta, a través del redescubrimiento de las inmensas gracias del Bautismo. En tal Camino, inspirado por la Virgen María, viene gestado el hombre nuevo, de modo que, a medida que crece el Bautismo, pierde fuerza el pecado original que obliga al hombre a vivir para sí mismo. Aparece el hombre celeste, capaz de amar y de abrirse a la vida y a la Iglesia.

Frente a la dramática crisis de la familia, es urgente introducir la iniciación cristiana, para llegar gradualmente a vivir la radicalidad del Evangelio que atrae a los alejados a la Iglesia.

PATRIZIA:

Desde el tiempo del noviazgo, el conocimiento del Magisterio de la Iglesia fue para mí una promesa que me llenó de alegría, porque podía adherirme a la voluntad de Dios eligiendo libremente para la vida. Junto a muchísimas familias quiero expresar mi profunda gratitud al beato Pablo VI por la encíclica Humanae Vitae, con la que la Iglesia como madre y maestra me ha anunciado la verdad de la vida. A pesar de los combates de cada día puedo testimoniar que esta promesa se ha realizado en el matrimonio: una verdadera gracia. No ha sido un peso vivir la fidelidad conyugal y la apertura a la vida, acogiendo todos los hijos que Dios nos quería dar, y he experimentado que la paternidad responsable no es decidir el número de hijos, sino más bien ser consciente de la grandeza de la vocación de colaborar con Dios en la creación de hijos para la eternidad, hijos que den gloria a Dios. Hoy me siento feliz y realizada como mujer, esposa y madre.

La gratitud por cuanto hemos recibido nos ha llevado a dejar Roma y partir a Holanda, donde desde hace once años, junto a otras familias en misión, servimos a la Iglesia local anunciando el Evangelio entre las “periferias existenciales” de Europa a tantas familias que no han tenido como nosotros la gracia de recibirlo.

Cada día, en torno a nosotros, vemos mucho sufrimiento, separaciones, abortos, personas solas sin esperanza. El mundo está esperando el testimonio de la familia cristiana y estamos convencidos de que la salvación de la humanidad pasa por la familia cristiana. Si las familias fuesen ayudadas a reconocer la verdad de la Humanae Vitae responderíamos a la crisis de la familia, porque como hemos experimentado: ¡la comunidad cristiana salva a la familia y la familia salva a la Iglesia! Gracias.

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Francisco y la Humanae Vitae: en la linea de Pablo VI

foto Ansa. 16/10/2013

foto Ansa. 16/10/2013

Aleteia – El Papa Francisco ha reafirmado de manera clara la importancia, para la familia cristiana, del documento Humanae Vitae del Papa Pablo VI. Lo hizo durante su viaje a Filipinas, en el discurso pronunciado en el encuentro con las familias en el Mall Of Asia Arena de Manila (aquí el discurso competo, ¡no te lo pierdas!).

La carta encíclica escrita por el Papa Montini sobre el tema de la vida humana y el control de natalidad, fue publicada el 25 de julio de 1968, en la así llamada plena “revolución sexual” y provocó dentro de la Iglesia Católica reacciones contrastantes obteniendo inicialmente muchas críticas y contestaciones por parte de expertos, teólogos, obispos y enteras conferencias episcopales.

El documento no cuenta ciertamente con el gusto popular, no trae un mensaje inmediatamente atractivo ni fácil de poner en práctica pero describe la alta vocación de la familia y de la paternidad y maternidad responsables. Es por este motivo que, todavía hoy, está al centro de grandes polémicas y es considerado uno de los textos magisteriales más discutidos de los últimos decenios.

Por una parte hay quien considera la Humanae Vitae un acto de fuerza, solitario y testarudo del Papa Pablo VI contra los pareceres de la comisión de expertos instituida por él. Aquellos critican la excesiva dureza y severidad en relación a las parejas cristianas al prohibir los “métodos artificiales” de control de natalidad. Entre aquellos que han contestado la Humanae Vitae se elevó también la competente voz del cardenal Martini que nunca escondió sus posiciones vanguardistas en materia de moral sexual.

En su libro entrevista “Diálogos nocturnos en Jerusalén”, el cardenal definió el documento papal “un grave daño” que provocó el alejamiento de muchas personas de la Iglesia. Así, la enseñanza moral de Pablo VI fue considerada, por muchos ambientes eclesiásticos, retrógrada, obsoleta y lejana de la mentalidad y los problemas contemporáneos de los cónyuges cristianos.

Por otra parte están aquellos que – fieles al magisterio de Pablo VI – han subrayado la belleza, la dimensión profética y la importancia fundamental de la Humanae Vitae para la situación actual de las familias. El primero de todos fue San Juan Pablo II que dedicó muchos estudios y catequesis a lo que se conoce como la “teología del cuerpo” (sintetizada de manera clara y precisa en el libro “La sexualidad según Juan Pablo II” del periodista francés Yves Semen).

En ningún momento y bajo ningún aspecto el magisterio del papa polaco se alejó de las indicaciones de Pablo VI. Del mismo modo Benedicto XVI – a cuarenta años de la publicación del documento – indicó que “esa enseñanza no sólo manifiesta inalterada su verdad, sino que revela también la prudencia con la cual el problema es enfrentado”.

Ahora también el Papa Francisco muestra su voluntad de conservar la enseñanza de la Humanae Vitae como una palabra válida para la Iglesia y para los cristianos de hoy. En el encuentro con las familias filipinas, al hablar de las “colonizaciones ideológicas que buscan destruir a la familia”, el papa invitó a no perder de vista “la misión de la familia” y a “decir no a cualquier colonización política” con sagacidad, habilidad y fuerza.

Entre los grandes desafíos que la familia está llamada a enfrentar el papa citó los desastres naturales, la pobreza y la emigración: problemas que afligen de manera particular a Filipinas y a los países vecinos. Pero, al mismo tiempo, el “materialismo” y los “estilos de vida que anulan la vida familiar y las exigencias más fundamentales de la moral cristiana” son el fruto de una verdadera y propia “colonización ideológica” que se catapulta contra la institución familiar.

La “falta de apertura a la vida” es uno de los males que aquejan a la familia que sigue las sirenas del relativismo y de la “cultura de lo efímero”. El cierre a la vida se vuelve un cáncer dentro de la sociedad que envejece y muere, ya que – prosigue el pontífice – “cada amenaza a la familia es una amenaza a la misma sociedad”.

Francisco recuerda que Papa Pablo VI “tuvo el valor de defender la apertura a la vida en la familia. Él conocía las dificultades que existían en cada familia, por eso en su encíclica era muy misericordioso hacia los casos particulares, y pidió a los confesores que fueran muy misericordiosos y comprensivos con los casos particulares. Pero también miró más allá: miró a los pueblos de la Tierra, y vio esta amenaza de la destrucción de la familia por falta de hijos. Pablo VI era valiente, era un buen pastor y puso en guardia a sus ovejas de los lobos que acechaban”.

Beato Pablo VI

Beato Pablo VI

El intento del Papa Montini, a instancia de los movimientos de liberación sexual, de la difusión de la píldora abortiva y de las alarmas del boom demográfico, fue reafirmar la sacralidad de la vida y de la sexualidad humana y establecer la doctrina católica en el campo de la moral conyugal, con particular referencia al control de natalidad.

Reafirmando el juicio negativo en relación al aborto, la esterilización y los métodos anticonceptivos, Pablo VI subrayó la indisolubilidad entre el aspecto unitivo y el procreativo del acto conyugal estableciendo que cada “acto matrimonial debe permanecer abierto a la transmisión de la vida” (n° 11).

Para el Papa Pablo VI “la paternidad responsable se ejercita con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa, así como con la decisión, tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar temporalmente o incluso a indeterminadamente, un nuevo nacimiento”.

En el reconocimiento de los “propios deberes hacia Dios, hacia uno mismo, hacia la familia y hacia la sociedad”, los cónyuges “no son libres de proceder al libre arbitrio, como si pudieran determinar autónomamente las vías honestas a seguir, sino al contrario, deben conformar su actuar a la intención creadora de Dios, expresada en la misma naturaleza del matrimonio y sus actos y manifestada en la enseñanza constante de la Iglesia”.

Nada sencillo, de hecho. Pero el papa fue profético porque además de señalar la vía a seguir, indicó los riesgos y los peligros de un estilo de vida que se casara con el control artificial de natalidad (HV 17): la infidelidad conyugal, el descenso de la moralidad, la banalización de la sexualidad, la falta de respeto en relación a la mujer (considerada “instrumento de goce egoísta”), el riesgo de intromisión del gobierno en las decisiones familiares de los cónyuges a través de métodos anticonceptivos sugeridos o impuestos…

La contestación a la encíclica Humanae Vitae es uno de los problemas espinosos que la Iglesia está llamada a afrontar con seriedad y atención pastoral. Son muchos los católicos que se oponen claramente a los dictámenes de esta encíclica: tanto los cónyuges cristianos, con su conducta de control de natalidad que no excluye métodos anticonceptivos, como los pastores o los teólogos con una enseñanza que contrasta claramente con el magisterio de Pablo VI.

Un claro ejemplo es el resultado del cuestionario preparatorio para el Sínodo Extraordinario sobre la Familia que ha subrayado cómo la Humanae Vitae “en la gran mayoría de los casos, no es conocida en su dimensión positiva. Aquellos que afirman que la conocen pertenecen como mucho a asociaciones y grupos eclesiales particularmente comprometidos con las parroquias o a caminos de espiritualidad familiar” (Instrumentum Laboris, n° 123).

Se enfatiza además una clara dicotomía entre lo que la Iglesia enseña y lo que la mayoría de los católicos cree y practica, sin que exista un justo acompañamiento necesario para la comprensión de la realidad conyugal a la luz de la fe y de la antropología cristiana.

Otro ejemplo reciente que muestra más de cerca la confusión en la materia lo encontramos en una revista mensual del universo católico gestionada por una famosa comunidad religiosa. En el número de diciembre se encuentra una carta de dos cónyuges del norte de Italia casados desde hace cuarenta años que, en conciencia y por el bienestar de su unión, usan la píldora anticonceptiva prohibida explícitamente por la Humanae Vitae; los cónyuges dicen estar profundamente “abatidos” porque el Sínodo concluido recientemente “ha propuesto apresuradamente a los cónyuges la Humanae Vitae” mientras que esperaban que la Iglesia “finalmente cambiara de actitud”.

La respuesta del diario la ofrece un “teólogo” italiano que dice también él estar “perplejo” por la “confirmación sin reservas” de la encíclica de Pablo VI, subrayando la existencia de un “cisma sumergido” dentro de la Iglesia. El teólogo recuerda que diversas conferencias episcopales, así como el cardenal Martini, han buscado revisar y reinterpretar la enseñanza oficial de la Iglesia sin logarlo y se muestra confiado porque los trabajos sinodales sobre la familia deben aún concluirse.

La esperanza de muchos fieles y pastores es que la Humanae Vitae sea modificada, aligerada o definitivamente superada a favor de una mayor apertura y elasticidad mental. Son esperanzas puestas en el Sínodo y con seguridad habrá debate. Pero por lo que parece, el Papa Francisco, no tiene intención de modificar la enseñanza de la Iglesia Católica con un “descenso de la moralidad”. Lo que le importaba a Pablo VI en la redacción de la encíclica fue tener alta la ley para elevar al hombre, sin caer en el riesgo que sea el hombre quien rebaje la ley para poder alcanzarla más fácilmente.

Es obvio que ninguna ley, ni siquiera las normas del magisterio eclesiástico promulgadas por el Papa, puede tener un carácter coercitivo, nadie está “obligado” a obedecer pero todos están invitados a acoger con fe esta palabra de la Iglesia, como una palabra que viene de Dios. Es por esto que (así como hizo Pablo VI invitando a los sacerdotes a un cuidado pastoral atento y solícito) Francisco ha reafirmado con fuerza la necesidad, para los pastores, de ser “misericordiosos y comprensivos” con los casos particulares. De aquí a borrar la Humanae Vitae hay una gran diferencia.

 

Articulo original en italiano.

Traducción al español por Aleteia.

Lee la Carta Enciclica “Humanae Vitae”

La Navidad y la fiesta de la Sagrada Familia

Kiko Argüello Wirtz, La Sacra Famiglia, 1997.

Kiko Argüello Wirtz, La Sacra Famiglia, 1997.

Cada año, durante la Octava de Navidad, la Iglesia Católica celebra la Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Es una fiesta importante en el calendario litúrgico, que siempre se ha celebrado en proximidad de la Navidad (aunque la fecha de la celebración ha cambiado durante la historia en base a las reformas del calendario o a los diferentes ritos). Después de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II se ha establecido que se celebre esta fiesta en el primer domingo después de Navidad.

La fiesta de la Santa Familia de Nazaret tiene una evidente relación con la Navidad: Jesús, el hijo de Dios enviado al mundo, se ha encarnado en una familia humana. Con el nacimiento de Jesús, el Dios Creador ha entrado en el mundo insertándose en ciertas coordenadas histórico-geográficas.

Los relatos del nacimiento de Jesús, escritos por los evangelistas subrayan dichas coordenadas con indicaciones puntuales. Esto ocurre, por ejemplo, cuando el evangelista Lucas nos dice que, en los días del nacimiento de Jesús, hubo un censo por voluntad del emperador Cesar Augusto y que este censo “tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino” (Lc 2,2); del mismo modo el evangelista Mateo especifica que Jesús nació “en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes” (Mt 2,1). Benedicto XVI, en su libro La infancia de Jesús observa que “Jesús pertenece a un tiempo exactamente datado y a un ambiente geográfico exctamente indicado” y que, según las fuentes históricas, está claro que “Jesús nació en Belén y creció en Nazaret.

Por lo tanto, Dios ha decidido entrar en el mundo para salvar a los hombres, precisamente a través de una familia humana. Jesús nació de una mujer, María, desposada con José, un judío “de la casa de David” (Lc 1,27; 2,4). José y María viven como toda familia de aquella época, según las tradiciones, los rituales y la fe de su pueblo. Observando la ley de Moiées, Jesús es circuncidado (Lc 2,21) y presentado en el Templo de Jerusalén (Lc 2,22-38). Sus padres “iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua” (Lc 2,41). José garantiza la protección a la familia en la vida cotidiana y, sobre todo, en los momentos de mayor dificultad (Mt 2,13-23) provee el sustento familiar con el trabajo de carpintero (Mt 13,55; Mc 6,3); La madre de Jesús se ocupa de las labores domésticas y de atender a los hijos como en toda familia de aquella época.

Es en la intimidad de la familia donde Jesús es iniciado a la fe de su pueblo recibiendo de sus padres los contenidos fundamentales de la religión judía: la historia de un pueblo elegido por Dios, liberado de la esclavitud de Egipto, conducido a la tierra prometida al padre Abraham y depositario de una alianza establecida con el Dios de los patriarcas en el monte Sinaí. Como afirma el papa Benedicto XVI, José “seguramente ha educado a Jesús en la oración junto con María” y “lo habrá llevado consigo a la sinagoga, en los ritos del sábado, como también a Jerusalén, para las grandes fiestas del pueblo de Israel” (Benedicto XVI, Audiencia el 28/12/2011). Así Jesús “crecía en sabiduría, estatura y gracia” (Lc 2,52) permaneciendo sujeto a sus padres (Lc 2,51).

La familia de Nazaret es la primera célula evangelizadora, la primera comunidad en misión de la historia. ¿Quién, antes de esta humilde familia, había llevado a los hombres el Mesías prometido por Dios y anunciado por los profetas? El papa Pablo VI durante su visita a Nazaret en 1964, afirmaba que “Nazaret es la escuela de iniciación para comprender la vida de Jesús. La escuela del Evangelio”. Es precisamente observando su familia que podemos comenzar a conocer y a amar a Jesús: “Aquí se comprende la necesidad de observar el cuadro de su permanencia entre nosotros: los lugares, el templo, las costumbres, la religiosidad de que Jesús se sirvió para revelarse al mundo”.

sgda familiaLa familia de Nazaret, continuaba el papa Montini, constituye un modelo y una guía para toda familia humana: “Lección de vida doméstica. Enseñe Nazaret lo que es la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable; enseñe lo dulce e insustituible que es su pedagogía; enseñe lo fundamental e insuperable de su sociología” (Pablo VI, 05/01/1964 Basilica de Nazaret).

Por lo tanto, es necesario que nuestras familias vuelvan su mirada y su corazón a la casa de Nazaret, a la Santa Familia de Jesús, José y María. Esto es urgente, más que nunca en los tiempos que estamos viviendo, en los que la familia, eje fundamental sobre la que está fundada la historia de la sociedad humana, es atacada por diversos frentes, sufriendo a veces consecuencias devastadoras. La cultura contemporanea parece haber olvidado la importancia de la institución familiar con los valores a ella relacionados, para abrir el campo a un individualismo extremo que ofusca la belleza y la grandeza de la familia.

En la sociedad post-moderna caracterizada por la demolición de los vínculos estables y de las relaciones perdurables, la familia vive un reto fundamental: seguir siendo un punto de referencia sólido, estable y acogedor para cada hombre y responder a la admirable vocación de ser imagen de la Trinidad, signo visible del amor fecundo y de la providencia de Dios hacia cada hombre. El drama del divorcio, del aborto, de la eutanasia y de las fecundaciones in vitro, son algunas heridas profundas que dejan una huella indeleble y amenazan la estabilidad y la salud física y espiritual de la familia. La tendencia a equiparar las uniones homosexuales a la familia tradicional, además del intento de decomponer la estructura portante de la familia a través del ataque a las figuras del padre y de la madre, son otros desafíos que la familia tiene que afrontar con serenidad, valor y decisión.

Es por esta razón que la Iglesia, frente a la crisis de la institución familiar, ha decidido dedicar dos Sínodos en los años 2014-2015 (un Sínodo Extraordinario y un Sínodo General) para reflexionar sobre la situación actual, sobre la misión y sobre el proyecto de Dios con la familia, un recorrido que, bajo la guía del Espíritu Santo, se ofrece como un “camino de discernimiento espiritual y pastoral” (cfr. Relatio Sinody 2014).

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Murillo, “Sagrada Familia del pajarito”

La reciente canonización del papa Juan Pablo II, recordado como “el papa de la Familia” y la beatificación del papa Pablo VI, el papa de la “Humanae Vitae”, han marcado un nuevo impulso espiritual a la causa de la familia, asegurando la especial protección de estos dos pontífices que, con su magisterio, han dejado una heredad espiritual de insigne valor para la familia. El magisterio de San Juan Pablo II dedicó mucho espacio a los temas del matrimonio, de la sexualidad humana, del valor de la mujer y de la vida humana; ha dejado también un ciclo de catequesis centrado en la “teología del cuerpo” que, hasta el día de hoy, sigue siendo un patrimonio de inestimable valor. A lo largo de su pontificado ha sido reconocida la santidad de varios cónyuges, indicando así, para muchas familias cristianas en el mundo, un camino a recorrer. La exhortación apostólica Familiaris Consortio, firmada por el papa polaco trás el Sínodo del 1980 sobre las obligaciones de la familia cristiana, es un documento de grandísima profundidad teológica y espiritual que cada familia debería leer para meditar sobre su propia vocación.

En septiembre de 2015 la ciudad de Philadelphia (USA) hospedará el VII Encuentro Mundial de las Familias, organizado por el Pontificio Consejo para la Familia. El tema de la jornada será: “El amor es nuestra misión: la familia plenamente viva”. El papa Francisco, en la carta escrita en ocasión de este encuentro internacional, afirmó que “la misión de la familia cristiana, hoy como ayer, es anunciar al mundo, con la fuerza del Sacramento nupcial, el amor de Dios”.

Después de Navidad, por lo tanto, estamos invitados a alegrarnos en el recuerdo de la Santa Familia de Nazaret y, junto con ella, a celebrar también nuestra familia que, a pesar de los defectos y las dificultades de una institución humana hecha de hombres y mujeres débiles y pecadores, está llamada por Dios a la santidad, a ser luz del mundo y sal de la tierra. Estamos invitados a festejar juntos, a estar en comunión y a dar gracias al Señor por nuestra familia, conscientes de que, como escribió San Juan Pablo II, “el matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad” (Familiaris Consortio, 1) y que justamente allí, en nuestra realidad familiar, Dios ha querido hacerse presente a través de su Hijo, nacido en Belén de María, esposa de José.

Pd. El Papa Francisco ha dispuesto que en toda plegaria eucarística se mencione el nombre de San José, padre terrenal de Jesús. Con un decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, se ha dispuesto la mención del nombre de San José en el Misal Romano después de la Bienaventurada Virgen María.

Miguel Cuartero
blog: TestaDelSerpente
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witter: @mcuart@Testa_Serpente

Traducción: María Cuartero

El papa Francisco recibe al Camino Neocatecumenal en audiencia

kiko-francescoEl primero de febrero el Papa Francisco recibirá en audiencia privada los representantes del Camino Neocatecumenal. Cerca de unas 10mil personas se reunirán en el Aula Pablo VI a las 11 de la mañana para participar a dicho encuentro tan anhelado por los iniciadores del Camino Neocatecumenal Kiko Argüello y Carmen Hernández.

Será la ocasión para dar vida a 17 nuevas “Missio ad Gentes”, pequeños núcleos de evangelización dispuestos a partir hacia las naciones que se les ha asignado. El Santo Padre, con una solemne bendición y una particular oración, enviará cerca de unas 75 familias que han ofrecido su disponibilidad para dejarlo todo (casa, trabajo, familiares…) y partir en misión en cualquier ciudad del mundo. Estas familias vienen de las comunidades neocatecumenales de Europa, en su mayoría de España y de Italia.

En una reciente entrevista al canal español 13Tv Kiko Argüello ha contado que cada familia ha sido previamente sorteada para ir a una ciudad aceptando el resultado del sorteo sin preocuparse de la distancia, de las diferencias lingüisticas o culturales. Es así que enteras familias han sido enviadas a zonas de Africa o de Asia, en ciudades de las cuales quizá, hasta aquel momento, nunca habían escuchado hablar. Diversas son las experiencias de tales familias que reciben de parte de Dios una total disponibilidad y una generosidad (incomprensibles en nuestro tiempo) que son ya por sí mismas la elocuente señal de una misión que acaba de comenzar.

fiesta-de-la-sagrada-familia-2013El Camino Neocatecumenal ha sido caracterizado, desde sus inicios, por un marcado impulso misionero. Hasta el momento se han enviado aproximadamente  unas mil familias en misión en todo el mundo junto con chicos y chicas célibes que acompañan las misiones, y se ha contribuido a la formación de casi 2000 sacerdotes en los 100 seminarios Redemptoris Mater presentes en los cinco continentes.

En estos ultimos años el Camino ha lanzado un nuevo tipo de misión respondiendo a la llamada del beato Juan Pablo II, de Benedicto XVI y ahora de Francisco que en distintas ocasiones han remarcado la urgencia de una “nueva evangelización” en los lugares más descristianizados del mundo, allí dónde no existe (ya o aún) una presencia eclesial.

Esta misión presta una particular atención al norte de Europa (Escandinavia, Alemania, y Francia) pero también al Africa y a Asia (de manera especifia a la China). Cada Missio ad Gentes está compuesta por 4 familias con sus hijos (normalmente familias numerosas), un sacerdote, un seminarista y dos mujeres célibes (un total de 25-30 personas en cada “Missio”). Actualmente las Missio ad Gentes están presentes en 52 ciudades  con cerca de 230 familias. Su tarea es la de implantar una pequeña comunidad cristiana en medio de los nuevos paganos, en un mundo secularizado, una presencia cristiana que ilumine una sociedad que ha rechazado la fe. El anuncio del Kerigma (al cual Kiko ha dedicado su único libro publicado el pasado año), de la Buena Noticia del amor de Dios manifestado en la Pascua de Jesús, es el objetivo último de la Missio ad Gentes. Es por ello que estas familias están llamadas a ofrecer su propria vida, consumiéndose para convertirse en “luz del mundo y sal de la tierra” (Mt 5,13-14).

A la audiencia del 1 de febrero están invitados todos los equipos itinerantes (catequistas responsables del Camino en los distintos paises), los rectores de los seminarios Redemptoris Mater, las familias que serán enviadas con los sacerdotes, los seminaristas de los seminarios Redemptoris Mater de Europa y los párrocos y responsables de las primeras comunidades de cada parroquia de Europa. Los invitados deberán pedir y retirar el billete en el centro neocatecumenal de Roma.

Será posible seguir en directo la audiencia desde Italia en el canal de televisión Telepace o por internet en la página web del Centro Televisivo Vaticano (http: //www.ctv.va) o en el de la Radio Vaticana (http://www.radiovaticana.va/player) donde se podrá escuchar el encuentro en distintos idiomas seleccionando entre italiano, español, francés, inglés, portugués o alemán. Será incluso posible seguir el acontecimiento en vivo a través del proprio smarthphone o Ipad descargando gratis la aplicación “Radiovaticana” para los sistemas IOS/iPhone, Android y WindowsPhone. El video de la audiencia se podrá también encontrar en el canal vaticano de Youtube.

Se trata del primer evento oficial en el cual el papa argentino se encontrará con esta realidad eclesial después del encuentro privado con Kiko Argüello, Carmen Hernández y el padre Mario Pezzi acontecido el 5 de septiembre del pasado año cuando el Santo Padre ha manifestado su gratitud y su aprecio hacia el Camino Neocatecumenal afirmando: “Gracias por el bien inmenso que estáis haciendo a toda la Iglesia”.

Juan Pablo II neoLas experiencias de evangelización propuestas y actuadas por el Camino Neocatecumenal (como la reciente misión popular en las plazas del mundo) se encuentran en plena comunión con el magisterio de Francisco que ha invitado la Iglesia, en distintas ocasiones, a salir hacia las periferia existenciales para anunciar el amor de Dios, el Kerigma (cfr. Evangelii Gaudium 160-175)

El primer papa que envió familias en misión fué Juan Pablo II que, el 30 de diciembre de 1988, durante la solemne Eucaristía en la fiesta de la Sagrada Familia celebrada en Porto San Giorgio, envió las primeras familias en misión bendiciéndolas singularmente y entregando a cada una de ellas una cruz. Durante su magistral homilía el papa polaco habló de las familias en misión como inmagen del misterio de la Trinidad con las palabras “Familia en misión, Trinidad en misión”.

Articulo original por Miguel Cuartero en www.romagiornale.itlogo_romagiornale_435x60

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