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La revolución de la evangelización y la familia como modelo: Francisco en Ecuador

Juan Francisco Fruci (Quito, Ecuador)

francisco en quito“Buenos días hermanos y hermanas. En estos dos días, 48 horas que tuve contacto con ustedes, noté que había algo raro en el pueblo ecuatoriano. Todos los lugares donde voy siempre el recibimiento es alegre, contento, cordial, religioso y piadoso, en todo lado. (…) Había algo distinto. (…)”

Comenzó con estas palabras el que fuera el último discurso del Papa en tierras ecuatorianas, ante un público muy especial: sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas en el Santuario de El Quinche (cerca de Quito, la capital). Francisco culminaba así su visita al país después de tres días intensos, emocionantes, inolvidables. ¿En verdad el pueblo ecuatoriano tiene algo diferente como percibió el papa? Lo cierto es que el Señor mismo le iluminó y le dió una posible respuesta. Prosiguió Francisco en ese mismo discurso:

Me daba vueltas en la cabeza y rezaba y le pregunté a Jesús en la oración, ¿qué tiene este pueblo de distinto?. Esta mañana orando se me impuso aquella consagración al Sagrado Corazón de Jesús. Pienso que debo decir como mensaje de Jesús, todo lo que tienen de riqueza espiritual, de profundidad, viene de haber tenido la valentía, porque fueron momentos muy difíciles, de consagrar la Nación al Corazón de Cristo, ese corazón divino y humano que nos quiere tanto. (…)  No olviden, que esa consagración es un hito en la historia del Ecuador. Y de esa consagración siento como que le viene la gracia que tienen ustedes, esa piedad, esa cosa que los hace distintos”.

Una visita pastoral que quisieron convertir en visita política

¿Por qué el Ecuador está consagrado al Corazón de Jesús? Históricamente, el país ha vivido fuertes tensiones entre liberales y conservadores. Han gobernado clericales y anticlericales. Por ejemplo, los jesuitas fueron expulsados en dos ocasiones por políticos enemigos, y en cambio en otras épocas “conservadoras”, blasfemos y borrachos podían ser multados y encarcelados por las leyes civiles. Innumerables gobiernos no terminaron nunca su mandato siendo derrocados por tumultos y levantamientos populares.

Por estas luchas y persecuciones y una creciente presencia de políticos e intelectuales de influencia masónica que buscaban descristianizar al Ecuador con fines claramente políticos, en 1874, el presidente Gabriel García Moreno[1] – un ferviente católico, férreo conservador y a la vez modernizador del país – consagró la nación. El documento decía : “La República del Ecuador está consagrada al Sagrado Corazón de Jesús, su patrono y protector”. Fue el primer país en consagrarse.

A este país vino el Papa, un país con una historia difícil y una realidad social siempre manipulada por los políticos a su conveniencia, a costa del pueblo obviamente. Es también fruto de esta historia que hoy en día tanto gobierno como opositores hayan querido politizar la visita del Santo Padre. Y es que Ecuador está viviendo actualmente una crisis política parecida muy seria, con mucha resistencia y descontento popular ante un gobierno que maneja un doble discurso y ha incrementado exageradamente los impuestos, despilfarrando el dinero público en propaganda y en ataques a sus rivales políticos. Y el gobierno quería recuperarse de sus últimos golpes utilizando a Francisco a su favor.

Antonio Spadaro dijo en una reciente entrevista que Papa Francisco vino a abrazar la humanidad de América Latina. Yo agregaría que también vino a darnos una palabra que nos llame a conversión. Y a pesar del ambiente que vivíamos, percibió en los ecuatorianos algo que muchos de los que participamos en los encuentros por él presididos, no percibimos. Es que estábamos distraídos.

ecuador1Lo que Francisco nos dijo.

Francisco a su llegada soportó el interminable discurso de bienvenida del presidente Correa (que duró el doble del suyo). Fue cordial y afable, como siempre. No tuvo pretensiones aunque lo encerraron en inútiles protocolos. Ya a su entrada a la ciudad, lo esperaban miles de quiteños con la alegría de poder ver de cerca a ese “famoso” papa argentino del que todos hablan. A pesar de que el chofer del papamóvil era una especie de Schumacher (manejaba muy rápido!) Francisco quiso saludar a todos. Ese mismo día soportó también a los jóvenes que lo recibieron cantando y bailando hasta altas horas de la noche afuera de la nunciatura apostólica, donde él se hospedó tres noches en Quito[2].

En Guayaquil, ante cientos de miles de personas, comenzó su predicación con su carisma y estilo casi didáctico para que las homilías se queden grabadas en la gente. Dijo que “La familia es el hospital más cercano, (…) la primera escuela de los niños, (…) el mejor asilo para los ancianos”. El evangelio escogido era el de las Bodas de Canaán y no perdió el tiempo para llamar a la esperanza y a tomar el riesgo de amar. “El mejor de los vinos está en la esperanza, está por venir para cada persona que se arriesga al amor. Y en la familia hay que arriesgarse al amor, hay que arriesgarse a amar”[3].

En la Misa en la capital, su discurso fue un poco más social. Tomó como referencia el nombre del lugar donde se celebraba la misa, el parque “Bicentenario” (cuyo nombre se refiere a los doscientos años de independencia celebrados en el 2009), para aludir a los gritos de independencia, fruto de los anhelos de libertad y justicia que son intrínsecos del corazón humano. Ante un millón de personas invitó a pensar la frase “La palabra de Dios nos invita a vivir la unidad para que el mundo crea” como un grito, parecido al grito de la independencia. Y agregó “quisiera que hoy los dos gritos concorden bajo el hermoso desafío de la evangelización. No desde palabras altisonantes, ni con términos complicados, sino que nazca de «la alegría del Evangelio (…) Y la evangelización puede ser vehículo de unidad de aspiraciones, sensibilidades, ilusiones y hasta de ciertas utopías. Claro que sí; eso creemos y gritamos”.

El Papa nos invitó a los presentes a la unidad. Todos buscaron leerlo solo con los lentes de la política, donde cada bando se da la razón e interpreta el mensaje a su conveniencia. Un amigo en redes sociales escribía horas más tarde: “Después de la Homilía del Papa el mensaje queda claro: Cada quien escucha lo que quiere escuchar, y todos piensan que el mensaje es para otro y no para uno mismo…”

La llamada a la evangelización, inclusive como acción revolucionaria – pues “nuestra fe es siempre revolucionaria” – , fue la parte final de su homilía. Atraer al lejano con el testimonio, esa es la revolución de la evangelización.

En sucesivos encuentros con los educadores y la sociedad civil, el Papa Francisco llamó a la reflexión sobre temas como la educación como privilegio, como mayor status o prestigio social, y la responsabilidad de los educadores no sólo en “cultivar” sino también en “cuidar”. Preguntó: “¿Velan por sus alumnos, ayudándolos a desarrollar un espíritu crítico, un espíritu libre, capaz de cuidar el mundo de hoy? ¿Cómo ayudamos a identificar esta preparación como signo de mayor responsabilidad frente a los problemas de hoy en día, frente al cuidado del más pobre, frente al cuidado del  ambiente?” La encíclica Laudato Si se hizo sentir.

Mientras tanto la política se entrometía, inclusive con carteles en los cuales “citaba” a Francisco a favor de sus proyectos de ley. Un descaro. Por otro lado muchos medios de comunicación no daban respiro, transmitieron ininterrumpidamente cada mínimo movimiento del Papa, buscando aquella frase, aquel gesto, que pueda hacer noticia, tratando al Papa como una superestrella, un ídolo contemporáneo. Si abrazó a un niño, si se hizo otro selfie, si se salió del protocolo. Pocos comentaristas y pocos medios trataron de focalizarse en la función pastoral de esta visita.

Afortunadamente los mensajes de Francisco si calaban entre mucha gente. En  el discurso a la sociedad civil, como metáfora, Francisco llamó a las empresas, a las asociaciones, a las comunidades, a la misma sociedad, a tener a la familia como modelo. “En las familias, todos contribuyen al proyecto común, todos trabajan por el bien común, pero sin anular al individuo; al contrario, lo sostienen, lo promueven, se pelean, pero hay algo que no se muere, ese lazo familiar.(…) Y entonces, partiendo de este ser de casa, mirando a la familia, pensemos en la sociedad, a través de estos valores sociales que mamamos en casa, en la familia, la gratuidad, la solidaridad y la subsidiariedad”.

ecuador4Con estos encuentros ya casi estaba terminada su etapa en tierras ecuatorianas. Y sin embargo, la gente seguía “distraída”. Y es que había mucho por lo cual distraerse. Un ejemplo? La visita papal tuvo dos logos, uno oficial de la conferencia episcopal (a la izquierda) y otro, creado por el gobierno de Rafael Correa (a la derecha)[4]. Era necesario esto?

En el último discurso, con el que comenzamos este artículo, Francisco destacó la figura de María. Dos momentos, dos frases de María: Hágase en mí y Hagan lo que Él les diga. Y es que María, no protagonizó nada. El autor de todo fue siempre Dios. El papa finalmente llamó nuevamente a todos a tener conciencia de la gratuidad, “(…) todo viene de Dios, todo es gratis. Esa gratuidad, somos objeto de gratuidad de Dios. No caigan en el Alzheimer espiritual, no pierdan la memoria, sobre todo, la memoria de donde me sacaron”. Éste fue un discurso precioso, también porque fue improvisado y relajado.

Esto es lo que personalmente más me ha tocado. Todo es Gracia, como decía también San Agustín. En la historia de cada persona está la autoría creativa de Dios, que gratuitamente nos ama y nos transforma, si le dejamos protagonizar nuestra vida, como María. Y como tantas veces Dios nos ha sacado de la muerte del pecado, talvez también ha intercedido para que nuestra nación no caiga tan profundamente. En cierto modo, eso nos ha dicho el Papa refiriéndose a la consagración de la nación al Sagrado Corazón de Jesús.

Esta nación caótica visitó Francisco, es impresionante que haya podido reconocer su alma más interna, la fe del sencillo. La fe de la gente tuvo que sobrevivir a la verborrea de los medios de comunicación, las manipulaciones de la política y la apatía de algunos. Inclusive a las inclemencias del clima (no había llovido en semanas y llovió en la vigilia de la misa papal empapando a todos los jóvenes que fueron a acampar). Francisco pudo ver algo límpido y bueno, un sentimiento, una actitud que ha sobrevivido a siglos de luchas y rencores: la religiosidad de la gente. Religiosidad que no es garantía de que allí pueda germinar la fe adulta y madura, necesaria para enfrentar los acontecimientos del nuevo milenio. Pero es un terreno que puede ser trabajado, un contenedor que puede ser llenado por una fe auténtica.

Talvez Francisco no nos vió “raros” o “especiales”. Nos vió necesitados. Sedientos. Que esta alegría que nos ha dejado no sea novelería o idolatría del ser humano Jorge Mario Bergoglio. Que todos los ecuatorianos nos sintamos sedientos de Dios, necesitados de su misericordia. Y con alegría y piedad, podamos atesorar estas palabras del Papa. Ahora las protestas siguen, pero su tono parece ligeramente cambiado. Que su llamado a la unidad se haga carne primero en el corazón de cada uno, en las familias, en las comunidades y parroquias. Sólo así será posible la unidad también a nivel social.

 

 

NOTAS

[1] Gabriel García Moreno es un personaje importantísimo en la historia del Ecuador, sin embargo sus detractores siempre lo han considerado un autoritario, un tirano. Sin duda polémico, el presidente Moreno se enfrentó abiertamente y sin temor a sus enemigos. Murió asesinado frente al palacio de gobierno después de haber asistido a su misa diaria.

[2] Link twitter https://twitter.com/mromerorivera/status/617877793939017728

[3] Sobre esta invitación de Francisco, invito a leer una reflexión de una valiente mujer, esposa y madre, que participó en los encuentros. https://hadayarbol.wordpress.com/2015/07/09/senor-que-vienes-a-decirme/

[4] http://www.lahora.com.ec/index.php/noticias/show/1101824180/-1/Pol%C3%A9mica_por_uso_de_imagen_del_Papa_en_logo_oficial.html#.VaP8Tfl_Oko

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Papa Francesco: ad ogni viaggio basta la sua pena. In Bolivia nuova gaffe diplomatica

evo morales papa francescoNon mi resta che pensare che papa Francesco sia toccato dalla sfortuna durante i suoi viaggi per il mondo. Ogni volta che il pontefice argentino monta sull’aereo il destino prepara qualche gaffe pronta a fare il giro del mondo. E non si tratta dei suoi discorsi, sempre puntuali nei contesti in cui vengono pronunciati, ma di gesti e frasi che parlano più di ogni omelia e che – purtroppo – hanno avuto bisogno di didascalie e di comunicati stampa chiarificatori.

La foto di Francesco facendo le corna sorridente a Manila, assieme al cardinale Tagle, ha fatto il giro del mondo scandalizzando chi – come me – non conosceva che il comune significato di tale gesto: un simbolo satanico utilizzato dalle rock star e dalle sette sataniche per indicare ed inneggiare le corna e la coda del diavolo. Noi comuni esseri umani di media istruzione, ignorando la simbologia del linguaggio dei sordomuti, lo abbiamo visto come un gesto fuori luogo per un papa e un cardinale papabile (a detta dei media) davanti a milioni di spettatori in tutto il mondo. I giornali, e i traduttori specializzati, ci hanno poi spiegato il vero (o secondo) significato del simbolo, un significato nuovo per molti, tutt’altro che satanico: un messaggio d’amore che significa letteralmente “ti amo”.

Sull’aereo che lo portò a Manila, il pontefice, commentando gli attacchi al giornale satirico Charlie Hebdo e condannando ogni tipo di offesa religiosa, affermò – per porre un limite alla esaltazione della libertà d’espressione – che ad ogni insulto contro la religione corrisponderà una reazione violenta, come se si offendesse la propria madre. Anche queste parole, pronunciate in viaggio, hanno fatto il giro del mondo provocando commenti e battute di sorta.

Al ritorno da quel viaggio un’altra frase di papa Francesco fece scalpore e scandalizzò molti: “essere cattolici non significa fare figli come conigli”. La frase – che per alcuni era chiara come l’acqua e non aveva bisogno di interpretazioni ne correzioni – destò stupore, sconcerto e scandalo in molte persone. Molti di sentirono offesi nel sentir definire la propria madre una coniglia per il fatto di avere molti fratelli (il sottoscritto è frutto di una cucciolata extra large). Altri si rallegrarono perché sollevati nella loro impossibilità biologica, economica o (senza pensare di accomunare le categorie, per carità!) nelle loro paure ed eccessi di egoismo. Vada come vada, la frase oramai l’abbiamo capita, ma anche qui si sono dovute accendere le luci, i computer e i microfoni della sala stampa per chiarire, contestualizzare, riformulare il pensiero con parole meno dure ed offensive, per proporre nuovamente il messaggio del papa: non è necessario, per entrare nel regno dei cieli, avere tantissimi figli, ma basta fare la volontà di Dio che è diversa per ogni famiglia. Detta così accontenta tutti, anche il buon Paolo VI – in quei giorni si sarà rivoltato nella tomba – che s’è giocato il pontificato, la vita e la reputazione (la sua beatificazione ha provocato malumori) su questo delicatissimo argomento su cui il linguaggio e le espressioni sono fondamentali per non svilire o fraintendere il discorso.

Ad onore di cronaca, è stato lo stesso pontefice a “correggere il tiro” pronunciando elogi per le famiglie numerose nella prima udienza utile. Si era infatti detto tristemente “sorpreso” per le reazioni delle famiglie numerose che avevano mal interpretato le sue affermazioni sui conigli.

In quei giorni ci furono molte polemiche tanto che il giornalista Giuliano Ferrara (non senza irriverenza, ma per carità, abbiate un po’ di misericordia anche per lui!) arrivò ad affermare in televisione “attendo il giorno in cui papa Francesco sull’aereo dirà ‘malimortaccitua’!”. Abbiate pietà, si riferiva a queste colorite e ingenue espressioni aeree (nel senso di ‘pronunciate ad alta quota’) del pontefice.

In questi giorni il papa ha visitato tre paesi sudamericani e, per evitare problemi ha deciso di non concedere un’altra (pericolosa) intervista in aereo. Quindi, superata senza intoppi la prima prova (quella dell’intervista in volo) senza affrontarla e la seconda (la prima tappa in Ecuador di cui il mio amico ecuatoriano Juan Francisco ci racconterà qualcosa), in Bolivia è arrivato puntuale il nuovo papal-epic-fail (per usare un linguaggio giovane e attuale derivato dal gioco del poker) ossia un intoppo epocale o errore grossolano, una gaffe o figuraccia mondiale.

Il papa ha incontrato il folklorico ed eccentrico presidente boliviano Evo Morales (il primo presidente indio, evidentemente ricco di risentimenti e sentimenti di rivalsa verso il mondo non-indio) per il consueto scambio dei doni. Quello dello scambio dei regali tra Vaticano e gli altri stati è sempre un momento curioso e simpatico perché mostra come i governi (ospitanti od ospitati) abbiano deciso di affrontare, con estrema immaginazione e creatività o con perfetta diplomazia, la difficile scelta del regalo al papa (io già ho difficoltà a scegliere il regalo per mia moglie con un budget limitato, immaginate quanto sia difficile fare un regalo al papa con copiosi fondi statali sapendo poi che si tratta solo di un dovere diplomatico!). Il Santo Padre se la cava sempre egregiamente, questa volta ha donato copie della sua nuova enciclica sull’Ecologia (scritta pensando proprio a quei paesi poveri che dell’ecologia hanno fatto una bandiera contro i “ricchi-cattivi”) e un bellissimo mosaico della Vergine Maria.

Ma ecco il regalo che non ti aspetti: l’indio regala al papa una falce ed un martello su cui riposa un Cristo morente, lo stesso simbolo riprodotto su un medaglione messo al collo del papa tra sorrisi, strette di mano e fotografie. Inevitabilmente la foto fa il giro del mondo e via alle interpretazioni. La follia del presidente Evo la conosciamo; l’ignoranza del presidente, dei suoi collaboratori e dei poverini che lo hanno votato la possiamo immaginare; quella mistura di comunismo e vangelo che dagli anni settanta ad oggi (ancora oggi, più forte di prima perché non è solo opera di preti e vescovi ma anche dello stato) stupra il Cristianesimo in America Latina ce l’abbiamo presente; ciò che non conoscevamo, noi bigotti cattolici che ancora crediamo che Gesù siamo morto in croce, è il Cristo sulla falce e il martello, il cristocomunista simbolo – ormai palese – della fede dei governi socialisti del sud America e delle Ande, i cosiddetti paesi bolivariani (di cui la Bolivia vanta il nome completo). Che non sia quello il Cristo predicato anche dai pulpiti delle chiese locali è la nostra più ottimistica speranza, ma sappiamo purtroppo che in alcune chiese da quelle parti si predica, con il Vangelo in una mano e il martello nell’altra, il vangelo del “Che” e non quello di Cristo.

La foto del macabro e blasfemo scambio ha fatto il giro del mondo, e sorprende che Francesco, così allergico alle cerimonie rituali, al bon-ton diplomatico e alle scalette prestabilite, così alla mano, così diretto e così eccellentemente fuori dalle righe, non abbia rifiutato – sul momento – il regalo e il ciondolo messogli al collo, un gesto che sarebbe stato molto più eloquente del “no està bien eso” detto – secondo gli acuti orecchi dei giornalisti – davanti alle telecamere e ai lontani microfoni presenti in sala (secondo altri avrebbe detto “no sabía eso“). Sappiamo però che se il papa si fosse lasciato andare ai suoi istinti (ricordate la storia della mamma e del pugno?) quel martello avrebbe fatto una brutta fine fracassato sulla testa del simpatico indigeno. Ma poi, ve le immaginate le conseguenze politiche di tale – pur nobilissimo – gesto?

Quindi, avrà velocemente pensato Francesco, meglio smentire una volta per tutte la storia delle offese alla religione che meritano un pugno (tanto, chi se la ricorda più?), sorvolando sul Cristo violentato e insultato, e portare a buon fine il viaggio che in Paraguay (e a Roma) mi aspettano vivo.

Fatto sta che, accettato il regalo non gradito (la faccia del papa era visibilmente scossa alla vista di quella scultura), ora qualcuno (la gente normale di media istruzione, non siamo tutti analisti, politici, teologi e vaticanisti) potrebbe rimanere scioccato; scandalizzato da quelle immagini, qualcuno vedendo il proprio Dio ridicolizzato ancora una volta senza un chiaro contraddittorio, vendendo questo atto dissacratorio ed irriverente di vilipendio religioso potrebbe sentirsi ferito.

Sotto quel simbolo della falce e del martello molte persone in diversi paesi del mondo (dalla Russia, alla Cambogia, dalla Korea alla Bulgaria, dall’Albania alla Cina, dalla Cecoslovacchia a Cuba e al Venezuela) hanno visto i loro cari e i loro concittadini – le vittime si contano a milioni – scomparire, venire deportati, condannati ai lavori forzati, violentati, privati della dignità e morire violentemente. In tutto il mondo, su queste stragi vige un silenzio complice: basti vedere la quantità industriale di film, libri, studi, giornate della memoria, proclami e targhe prodotte contro la dittatura nazi-fascista: nulla comparabile è stato fatto riguardo alle stragi “rosse”. (Ricorderò sempre la targa all’ingresso della facoltà di Lettere e Filosofia della Terza Università di Roma che si proclama compatta contro il nazismo lasciando libera scelta sulle dittature di segno opposto).

Provate ad immaginare cosa fosse successo se un qualsiasi governo di destra avesse regalato al papa una scultura con un Cristo appeso ad una svastica (che è più simile ad una croce rispetto a una falce essendo, in effetti, una croce celtica!): si sarebbe scatenato un serio incendio diplomatico e la Chiesa sarebbe stata coinvolta in una polemica senza fine. Tutti abbiamo visto le immagini di Giovanni Paolo II assieme al generale cileno Pinochet utilizzate per denunciare una connivenza tra il Vaticano e le dittature di destra. Le immagini del papa con Fidel Castro, con Chavez, con Maduro e con Evo Morales, dittatori dal segno politico opposto, non rischieranno i questo senso di venire strumentalizzate.

C’è però un problema con quella sconcertante statuina made in Bolivia. L’immagine di Gesù morto sulla falce e il martello che passa dalla mano di un fervente cattolico latinoamericano a quelle del successore di Pietro, è l’ennesimo chiodo sul corpo del Salvatore che di offese e di colpi ne riceve ogni giorno tanti e diversificati. Rivela però una piaga tristemente diffusa nel nuovo continente. Per molto tempo in America Latina la Chiesa è stata abbagliata da teorie teolopolitiche frutto della cosiddetta Teologia della Liberazione, chi si è opposto alle derive marxiste di tali posizioni teologiche socialiste è stato duramente attaccato e accusato di essere lontano dal popolo e schiavo del Vaticano. Impunemente molti teologi latinoamericani hanno implicitamente rifiutato l’elezione al soglio pontificio del card. Ratzinger, reo di aver condannato le posizioni più estreme della TDL. Ora con il papa Francesco, coloro che quarant’anni fa fondarono questa corrente di pensiero, hanno rialzato la voce, alcuni di loro hanno scritto e dialogato con Francesco, lo hanno visitato, hanno offerto conferenze in Vaticano, concesso interviste alla Radio Vaticana e presentato testi di teologia nella Sala Stampa Vaticana.

L’impressione è che, dopo gli anni bui di San Giovanni Paolo II e Benedetto XVI, il papa argentino – questo sì, vicino ai poveri e agli oppressi – abbia finalmente riabilitato la TDL e sdoganato i suoi autori vittime della gogna del Santa Inquisizione. Il commento sembra comico e burlesco, ma le cose stanno così, basti leggere qualche scritto di Gutierrez, Boff e compagni (e il termine appropriato). E’ dunque più che mai necessario e urgente che il papa approfitti dell’imbarazzante episodio avvenuto con Evo Morales per prendere al volo l’occasione e chiarire la posizione della Chiesa Cattolica su questo tema sempre così attuale in quei paesi.

Il papa il giorno dopo l’imbarazzante fatto, ha tuonato contro le “ideologie” che abbagliano mentre solo la fede illumina. A nostro avviso però sarà facile per il simpatico presidente indio pensare alle ideologie di destra, ai potenti imperi economici, alle nazioni capitaliste, agli Stati Uniti, insomma alle ideologie degli altri. Forse per persone semplici come Evo e i suoi, sarebbe meglio parlare di falci, martelli, di comunismo, di socialismo e chiarire che tra Cristo e Beliar non ci può essere nessun accordo.

Amico di Espinal mostra il disegno originale del padre gesuita

Amico di Espinal mostra il disegno originale del padre gesuita

In ultima ora, padre Federico Lombardi (co-protagonista ed eroe di questo travagliato pontificato perché costantemente chiamato a spiegare, chiarire, sottotitolare e tradurre questi gesti e frasi che spesso creano tanta confusione) ha affermato, in un comunicato stampa che getta acqua sul fuoco, che la strana immagine donata al papa, a detta dei gesuiti boliviani, è stata ideata da un sacerdote gesuita spagnolo, Luis Espinal, il “Romero boliviano” ucciso nel 1980 dall’esercito del governo dittatoriale per aver difeso la libertà dei poveri e dei minatori. Ma Lombardi ha anche affermato che tale simbologia non indica necessariamente un legame ideologico tra il cristianesimo di quel sacerdote e il comunismo ma che potrebbe significare una “apertura al dialogo che si doveva vivere con tutte le persone che si impegnavano per cercare la libertà e la giustizia”.

Qualcuno ha definito l’intervento del portavoce vaticano “una toppa peggiore del buco”. Ora sì che un pronunciamento chiarificatore da parte di papa Francesco sarebbe più che urgente, necessario. Anche se, per una volta, il gatto non verrà accarezzato nel verso del pelo.

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